La Comunicación
La Comunicación
TRANSMISIÒN Y RECEPCIÒN DE INFORMACIÒN
La comunicación percibida por legos y psicólogos
El criterio que el lego tiene a cerca de la comunicación suele ser relativamente simple: todo el mundo se comunica o trata de hacerlo; algunos comprenden otros no. Y supone, además, que las personas se comunican porque tienen algo que expresar a los demás: información, sentimientos, demandas o argumentos.
La comunicación es una actividad que practicamos constantemente. Siempre estamos preocupados en enviar, recibir, codificar y decodificar mensajes; existimos en un campo psicosocial en que la comunicación abunda e incluso en exceso.
La comunicación como instrumento
Es probable que la mayoría de las personas considere que la comunicación es, principalmente, un instrumento. En este sentido es un proceso por el que podemos enviar y recibir mensajes informativos y procurar así, cierto control sobre nuestro medio.
Por lo general, nuestro problema en materia de comunicación consiste en hallar modos de expresarnos adecuadamente; encontrar las palabras y frases adecuadas, evitar aquellas que causarían en los demás una impresión equivocada, procurar que nuestros semejantes hablen cuestiones que nos interesen y cosas por el estilo. Nos percatamos cabalmente de estos problemas cada vez que nos enfocamos en hallar los términos adecuados para describir nuestros complejos sentimientos o cuando escuchamos a un amigo conocido y comprobamos que se comunica infinitamente mejor que nosotros.
Un ejemplo obvio de que la comunicación puede utilizarse como un instrumento es: la propaganda realizada por publicistas, en el que los mensajes llegan al público que esta dirigido y que este producirá un cambio en su conducta.
La comunicación como forma de transacción
A juicio de Bauer, el especialista en las ciencias de la conducta suele considerar la comunicación como una transacción y asume que no tiene lugar si el auditorio no participa en forma más o menos activa. El hecho de prestar atención, es decir, escuchar, estar alerta o tratar de comprender, es un ejemplo de esa participación. Participar en un diálogo es otro ejemplo. Pero no hay una verdadera transacción y, por tanto, una verdadera comunicación a menos de que ambas partes, el comunicante y el auditorio, crean que pueden ganar con ella.
La comunicación se realiza de la siguiente forma:
- a) Hay un aumento en la tensión en el emisor que lleva el deseo de comunicar información. El emisor se convierte en la fuente del mensaje.
- b) La información es codificada, es decir, traducida a símbolos apropiados (usualmente lenguaje o gestos).
- c) El mensaje, una vez codificado es introducido en el transmisor apropiado (por ejemplo el aparato vocal) o en los transmisores apropiados (por ejemplo el aparto vocal o el teléfono).
- d) El emisor envía un mensaje por el canal en forma de señal.
- e) Mientras la señal recorre el canal, está sujeta a ¨ruido¨, que la puede distorsionar
- f) El receptor recibe el mensaje del canal.
- g) La señal se decodifica.
- h) El mensaje decodificado llega a un destino, el auditorio, quien lo interpreta a fin de conocer el contenido de la información.
Lo caliente y lo templado
Algunos medios de comunicación son descritos por Marshall McLuhan (1964, 1967) como ¨calientes¨ porque su significado es simple, directo y requiere poca involucración del auditorio para descifrar el mensaje. Otros medios son ¨frios¨ porque requieren de mayor involucración, y en efecto ¨deben ser calentados¨ por el auditorio
McLuhan dice que la radio es un ejemplo de un medio ¨caliente¨ porque demanda poco del oyente, en cambio la televisión es un medio ¨frio¨. Las imágenes televisadas tienen dos dimensiones y deben ser percibidas como líneas. Posiblemente el televidente debe ¨trabajar¨ intensamente para interpretar las señales que vienen de la televisión, mucho más que para captar las de la radio. McLuhan dice, además, que la gente excitable, dramática, ¨caliente¨ debe comunicarse con las demás personas por medios ¨calientes ¨ a fin de conseguir el máximo efecto.
La retroalimentación
Raymond A. Bauer (1964) quien critica comúnmente el concepto que la comunicación es un proceso de una sola vía. Teóricamente, mientras que el emisor continué enviando sus señales y al auditorio continúe decodificándolas no hay nada que permita mantener el diagrama de la figura del documento, como proceso de una sola vía. No obstante, en la medida que el auditorio participe, produce cierta clase de respuestas que pueden ser captadas poe el emisor si desea hacerlo. En este sentido, incluso un vacío de no respuesta puede ser interpretado como una reacción al mensaje.
La retroalimentación como un mecanismo orientador
Cuando el emisor desea saber que efecto ha tenido un mensaje en el receptor, se hace sensible a lo que se llama retroalimentación. Los psicólogos han tomado este término de la electrónica. Este proceso ocurre cuando los datos relacionados con un sistema (por ejemplo una máquina o un organismo) son retroalimentado dentro de este con el objetivo de corregir y ajustar su funcionamiento.
Las pruebas y exámenes constituyen una retroalimentación tanto para los profesores como para los estudiantes. Los estudiantes pueden descubrir las deficiencias de sus métodos de aprendizaje y los profesores de su manera de enseñar y posiblemente, unos y otros puedan hacer las correcciones necesarias en su conducta futura.
Gran parte del aprendizaje social puede considerarse como el resultado de la retroalimentación.
Estas respuestas proporcionan a su vez información sobre lo apropiado o inapropiado de la conducta. Es así como la conducta apropiada se refuerza y afirma mientras que la conducta inapropiada se abandona y extingue.
Este proceso continúa durante toda la vida y constituye la base de nuestro modo de aprender a adaptarnos a las situaciones de la vida social cambiantes en que nos vemos. Cuando más compleja es la situación y menos seguros estamos de nosotros mismos, más aprendemos de la retroalimentación para mantenernos informados a cera de la conducta que debemos seguir.
La retroalimentación y atribución de actitudes
Es la discusión sobre la disonancia cognoscitiva, describimos varias situaciones experimentales en que las actitudes de los sujetos fueron cambiadas por haber realizado un compromiso público de forma tal que era contrario a sus creencias habituales o que era inconsistente a su conducta previa.
Esta inconsistencia era resuelta por los sujetos al decir que acción, después de todo, no era tan inesperada, púes no tenían plena conciencia de lo que estaban haciendo al cambiar sus motivos de manera que fuesen más apropiados a la retroalimentación recibida de su propia actuación.
Este efecto tuvo lugar debido a la tendencia a usar nuestra propia conducta como punto de referencias para nuestros sentimientos. Ordinariamente nos encontramos en situaciones que producen alguna clase de emoción y expresamos sentimientos resultantes en cualquier forma que consideremos apropiada. El motivo precede de la acción, pero todo ocurre tan rápidamente que ambos, motivos y acción, adquieren cierta similitud.
La presión social como retroalimentación
Nuestra conducta, verbal u otra, es una fuente de información que los demás toman y utilizan para atribuir uno u otro motivo a nuestra conducta adyacente. A su vez, ellos emiten mensajes que nos dan información retroalimentadota del efecto que tienen nuestras acciones en ellos. De una manera u otra, buscamos esta retroalimentación, la que parece tener cierta influencia en nuestra conducta subsiguiente. A causa de esto tendemos a cambiara nuestra conducta, a mantenerla, o apartarnos, de acuerdo con la apreciación que tenemos de nosotros mismos y de nuestras relaciones con el mismo grupo.
La empatía y la retroalimentación
La empatía es ciertamente un factor importante en la retroalimentación. Nuestra habilidad para percibir los cambios en los sentimientos y actitudes de nuestros oyentes, nos permite determinar si reciben nuestro mensaje y el efecto que les causa. Una vez que esta información ha sido captada por nuestro sistema cognoscitivo nos capacita para hacer modificaciones y encontrar vías de comunicación más efectivas.
LA COMUNICACIÓN Y LAS RELACIONES SOCIALES
Los sistemas sociales
Por lo que respecta al psicólogo social, es muy probable que lo esencial de la comunicación es que sirve de base para toda clase de relaciones sociales. La comunicación es lo que une a los individuos en sistemas sociales: grupos, culturas, comunidades, etcétera.
Un gran grupo de personas, como una nación, constituyen un sistema social unido por lazos de comunicación interrelacionados.
La comunicación y la conducta interpersonal
El hecho de dos individuos puedan comunicarse entre sí implica ocupar posiciones en alguna clase del sistema social y, también que exista cierta relación entre ellos. Si utiliza un lenguaje común, es posible que también puedan compartir algunas ideas y que talvez sean miembros del mismo grupo étnico o cultural. Su comunicación los convierte en un grupo de dos personas, o díada temporal, que puede disolverse en el siguiente instante. Pero, por el momento, tienen una relación entre ellos. La relación puede ser de intensidad moderada, como sucedería entre dos extraños en un autobús, que comienzan a hablar de políticas y encuentran que comparten la mismos puntos de vista.
La comunicación y el estatus social
El comunicador atiende principalmente a los aspectos explícitos del mensaje -la información que desea codificar o la demanda que desea codificar o la demanda que desea hacer. Por otra parte, el auditorio podría estar bastante interesad en el contenido implícito del mensaje, especialmente en la información que revela las características significativas del comunicador -es decir, quien es el en efecto. Esta información es vital porque el auditorio da fe del comunicador, principalmente en términos de quien es el.
Una vez que la identidad del comunicador ha sido establecida, el auditorio dará al mensaje la clase de atención que crea apropiada para tal persona. Indudablemente el estatus del comunicador es muy importante. Un comunicador de alto estatus recibirá mayor atención de su auditorio que uno de bajo estatus.
EL LENGUAJE
El lenguaje y la identidad social
El conocimiento del estatus de quien origina una conversación, tiende a dar al auditorio una clase de ¨clave¨, es decir, una cierta sensibilidad predominada hacia el mensaje que se esta recibiendo.
El mensaje tiende a reforzar la imagen del comunicante, pero esta imagen deriva de los datos que el mismo reveló previamente sin darse cuenta. No solo nos referimos a lo que el comunicante dice y a su modo de expresarlo, sino también a otras muchas maneras de comunicar nuestra identidad; nuestro modo de vestir y de arreglarnos, nuestros amigos, nombres, gestos, expresiones, etcétera. Esta comunicación es ambivalente; el emisor revela su identidad a los demás, pero al mismo tiempo la reafirma a sus propios ojos.
La psicolingüística
Últimamente los psicólogos se han interesado en ciertos aspectos del lenguaje relacionados con la conducta y en como se relaciona con otros intereses investigativos. Por ejemplo, los investigadores en el campo de la retención y el aprendizaje se han encontrados involucrados entre la relación del lenguaje y el proceso simbólico, en sus intentos por determinar qué sucede cuando recordamos u olvidamos.
Los psicólogos están interesados en la adquisición del lenguaje y en como funciona su sistema cuando las personas hablan y entienden. En otras palabras, los psicólogos tienden a interesarse más en los aspectos conductuales del lenguaje.
Los aspectos estructurales y conductuales, son importantes para comprender el lenguaje: no es posible estudiar la conducta sin tener al menos una idea se cómo está estructurada, y no podemos comprender la estructura si no observamos la conducta.
El lenguaje y la realidad psicológica
Si bien, es indudable que el lenguaje desempeña un papel muy importante en el pensamiento, probablemente existe una relación entre la realidad que percibimos y el lenguaje que usamos para describirla. La idea de que la experiencia modela el lenguaje es consistente con el sentido común, tendemos a informar lo que percibimos. Lo contrario de esto -la idea de que lo que decimos moldea lo que percibimos- parece ser más alarmante.
La estructura de lenguaje determina los procesos del pensamiento y las normas conductuales, y que también sirve de modelo para valores y otros motivos como lo son los estilos de pensamientos.



